El herpes genital es una de las enfermedades transmitidas por vía sexual más frecuente entre la población mundial. Se trata de una infección viral que afecta la piel de los genitales y se manifiesta inicialmente con síntomas como: inapetencia, fiebre, malestar general y dolores musculares.

Además, el herpes genital también se presenta con una serie de síntomas locales como las erupciones cutáneas, que aparecen de manera reiterada en la zona de los genitales asumiendo la forma de pequeñas ampollas que causan dolor. Antes de que estas ampollas aparezcan usualmente la persona puede sentir sensaciones de hormigueo, ardor, picor y sensibilidad en la piel.

Cuando las ampollas del herpes genital se rompen, generalmente dejan unas úlceras dolorosas que tardan en sanar entre una o dos semanas. En ocasiones este “brote” también se expresa con un aumento del tamaño de los ganglios linfáticos de la zona de la ingle y con micción dolorosa.

El principal problema del herpes genital es que el virus puede esconderse durante un largo periodo de latencia para después reaparecer. Cuando esta problemática vuelve a hacer su aparición las ampollas son más severas y se presentan síntomas de fatiga acuciada, irritación y menstruación descontrolada en el caso de las mujeres.

En algunas ocasiones las personas infectadas con el herpes genital no sufren otros episodios pero en otros casos el herpes genital recurre una y otra vez. Vale aclarar que en los hombres los síntomas generalmente son menos severos que en las mujeres y el periodo de recaída es menor.

El herpes genital no es un gran problema de salud en aquellas personas que tienen un sistema inmunológico sano pero en algunas ocasiones los mismos tienen consecuencias que pueden llegar a ser mortales. Por ejemplo, se conoce que en las mujeres el herpes genital puede ser un factor de riesgo para desarrollar cáncer de cuello uterino. Además, si la mujer tiene una recaída durante los días anteriores al parto y se infectan los genitales, el feto puede padecer de meningitis herpética, una infección crónica de la piel o incluso puede exponerse a la muerte.

En el caso de las personas con un sistema inmunológico debilitado, la infección puede provocar consecuencias para la salud tan serias como: hepatitis herpética, queratitis herpética, esofagitis herpética, mielopatía transversa y en casos menos comunes, incluso la encefalitis.

Foto Consecuencias del herpes genital extraída del sitio Flickr y tomada por SpaceOddisey

http://www.flickr.com/photos/spaceodissey/

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